Colombia

Sin Paisaje Cultural

Cada día el PCC representa menos.

Las casas de nuestros campesinos de antaño, se vinieron al piso. La restauración no viene del cielo sino de presupuestos generosos que no aparecen, para muchos de ellos.

La arquitectura extraña se siembra sin escrúpulo alguno mientras los planes de desarrollo y los programas de gobierno, van en contravía de la ecología humana.

Arquitectura sin y protección en el papel. Como la mazamorra sin panela, sin perro y el caballo a la vera del camino o como la vieja ruana o la indumentaria acompasada con machete y carriel.

Si quiera se murieron los abuelos, como resopla en un viejo radio, que ya es un extravagante ruido del pasado.
El dominó, el naipe, los dados, el corredor sembrado de vida y las mujeres acreditando recuerdos.

El PCC es el fogòn de leña, viejo, enterrador milenario de árboles, de la fractura ambiental, de la lumbre montañera. Sus caminos de arriería, el hablado paisa, sus construcciones emblemáticas y hasta las viejas fondas para no hablar de la gastronomía envuelta en hojas, en el sancocho hirviendo, en el hombre y la mujer campesina. Pregunto por eso: por el ser humano altivo que habitò en el pasado el campo cafetero. De montaña y lomas, de leche y ganado. De duendes y cuentería.

Pero poco lo queremos. Miramos para la montaña sin ver el bosque. El camino es trampa y ya no es café. Es dolor de tierra. Mineria ilegal que quebranta el piso. Sembrados de la “mata que mata” o de coca clandestina así en las estadísticas nos digan que el éxodo es una pendejada y que tal y que gracias.

Nos con tentamos con el paisaje pero sin ser cultural y cafetero. Ek estribillo. La marca.

Pero la gente, su presente, los comités de cafeteros, las cooperativas, el jeep con su esplendor, el azadón quieto y las huertas sin esperanza.

Cantan PCC. Lo promocionan por radio y televisión y sale hasta lujosas separatas y emisiones especiales.
El café, es patrimonio de todos. El PCC, no es emblema: es una realidad por cuidar. El dìa que sintámos su peso sobre la herencia de nuestros mayores, vamos a entender al café como divisa.