Colombia

Qué buena lectura

Por: Benhur Sánchez Suárez

Dicen las estadísticas de los Premios Nobel que sólo quince mujeres lo han recibido a lo largo de la historia, en las ciento diecinueve veces que se ha entregado. Me refiero al de Literatura, por supuesto. Y, por fortuna, una latinoamericana figura en ese mezquino y riguroso listado, la inolvidable chilena Gabriela Mistral (1889-1957), Nobel en 1945.

Es curioso que  en el 2018 se dijo que no se había otorgado por lío de faldas entre los organizadores, que pusieron en entredicho la seriedad de semejante reconocimiento. Lo que en realidad sucedió fue un aplazamiento o, mejor, no se quiso romper la continuidad con un vacío de año y decidieron otorgarlo en el 2019  por partida doble, 2018 y 2019.

Así las cosas, la escritora polaca Olga Tokarczuc, (Sulechów, Polonia, 1962), fue la agraciada con el Nobel 2018, mientras Peter Handke, escritor austríaco (Griffen 1942), se definió como el 2019.

A veces no es necesario leer toda la obra de un autor, salvo que se llegue al fanatismo, por lo que me acojo a la opinión de los entendidos que dicen de la escritora polaca tres títulos son fundamentales: “Un lugar llamado antaño” (1996), “Los errantes” (2007) y “Sobre los huesos de los difuntos” (2009).

En la Edición que tengo se lee “Sobre los huesos de los muertos”, Océano, en la traducción de Abel Murcia. Es lo mismo, claro, pero la pequeña diferencia me sirve para enfatizar cómo la traducción influye en el resultado porque el traductor aporta de sí mismo no sólo conocimiento del lenguaje sino sus diferentes usos y esto hace que una traducción sea mejor o menor que la otra. Y, en el peor de los casos, que se tergiverse o cambie su sentido. Lo ideal es leer en el idioma original en el que escribe el autor, pero los políglotas son bien pocos y a veces quienes leemos no dominamos ni siquiera nuestra propia lengua.

Aparte de si los autores merecían recibir el Premio, en concreto con la obra de la polaca, debo decir que la encuentro como renovadora de la narración y eso es bien difícil en nuestra época cuando ya se ha experimentado lo habido y por haber en materia de lenguaje, estructura y extensión.

Leo con verdadero placer la novela “Los errantes”, de Tokarczuc, que para mí es un festín de ingenio, de espontaneidad narrativa y siento mucha felicidad porque es una novelista reciente, sus libros empiezan a aparecer en la década de los noventa, y es, quizás, la premio más joven en la historia de los Nobel.

No hay que olvidar que también fue Premio Nobel otra polaca, nada menos que la poeta Wislawa Szymborska, en 1996, cuando Tokarczuc empezaba a darse a conocer en el mundo.