Colombia

La Reforma Política

Rodrigo Villalba Mosquera

Es de los pendientes. La gran deuda de la clase política colombiana, donde el prestigio casi no vale. El sistema electoral hace agua, donde el voto preferente reemplazó a los partidos, y éstos por más que se legisle para fortalecerlos se convirtieron en otorgantes de avales. Muchos intentos de reforma política y todas fracasaron, porque ha faltado voluntad política de los partidos y liderazgo del gobierno de turno sobre la materia, y porque los legisladores se miran en el espejo de las próximas elecciones y no en el de las futuras generaciones de una sociedad democrática.

Pero lo peor, es que la reforma política que algunos congresistas, de algunos partidos han anunciado van a presentar en la legislatura que comienza en marzo, no dudo que va al fracaso también, porque se inspiran en el corto plazo, pensando en las elecciones venideras, como estrategia de acomodarse algunos de ellos, y de impedir que en la campaña presidencial participen otros. No veo propuestas de reforma como la que necesita el país, partidos fuertes, lista cerrada, Autoridad Electoral autónoma e independiente con dientes para que pueda poner en cintura a tantos candidatos en distintas elecciones que no respetan la normativa ni las reglas de juego preestablecidas.

Lo que están buscando es inhabilitar por cuatro años a los jefes de los Órganos de Control, porque algunos medios hablan que el procurador Carrillo puede estar pensando en participar en la contienda presidencial. Quien haga bien la tarea, tiene méritos para aspirar y prestar un servicio al país en otra alta dignidad estatal. Así debe ser la carrera pública. Ojalá hayan muchos funcionarios públicos o dirigentes gremiales, o líderes sociales que se destaquen por un buen desempeño.

El argumento es menor para justificar esta enmienda constitucional, que si un funcionario jefe de Órgano de Control aspira hace indebido uso de sus funciones. Quienes han hecho uso indebido de sus funciones en estos cargos, no han tenido futuro y casos están a la vista.

Y para rematar la propuesta de reforma política, hablan de la figura del trasfuguismo, terrible, patrocinar al político trásfuga.

Mal augurio le veo a esta iniciativa de Acto Legislativo con nombre propio, y no para ayudar a depurar la política. Urge, es imperativo por el bien de la política y de quienes hacen parte de ella como de las instituciones hacer una reforma política seria, inspirada en los altos valores democráticos, para lo cual se requiere un liderazgo muy fuerte del gobierno en esta dirección, en donde el ejercicio de la política se convierta en una actividad dignificante, que anime a mucha gente de bien y nuevos liderazgos a participar en ella.