Colombia

Hipertensión /Columna de opinión Crítica Mente

Varios aficionados al cine lamentaron la ausencia de Diamantes en bruto en la reciente ceremonia de los Premios Óscar.

Los más entusiastas aseguraban que este filme de Netflix habría merecido estar nominado como mejor película, mientras el grueso de sus seguidores aseguraban que lo mínimo era una candidatura para Adam Sandler como mejor actor.

La omisión de la cinta por parte de la Academia dejó a los fanáticos aburridos y a los espectadores desprevenidos con ganas de verla.

Diamantes en bruto fue dirigida por los hermanos Safdie, una dupla neoyorquina que se ha convertido en objeto de culto con historias viscerales
sobre personajes que suelen vivir en el límite. En este caso se trata de un joyero adicto a las apuestas (Adam Sandler) que es acosado por unos acreedores.

Adam Sandler

Sandler rompió su esquema de comedia con la nueva película.

Para conseguir los recursos para pagar sus deudas, el protagonista incurre en toda clase de torpezas, en lo que termina convertido en una vertiginosa caída de la que nada parece poder salvarlo.

La película es admirable por su realización y su dirección. Los hermanos Safdie tienen una asombrosa capacidad de construir atmósferas opresivas con el manejo de la cámara, la frenética edición y una mezcla de sonido que a veces raya en el caos.


Mención aparte merece un elenco secundario que parece extraído de una pesadilla urbana.
A pesar de sus logros, la película desafía una premisa básica de la narrativa: la que dice que el protagonista de una historia debe generar al menos un mínimo de empatía en el público. El personaje de Sandler es tan irritante que termina dividiendo a los espectadores en dos bandos irreconciliables: los que lamentaron su ausencia en los Óscar y nosotros.

MAURICIO REINA
Crítico de [email protected]