Colombia

El mercado laboral

Por: Germán Palomo García

Al igual que en las perspectivas económicas generales para el primer trimestre del 2020, ya comentadas en anterior columna, la variable empleo muestra una tendencia a similar comportamiento en los primeros meses de este año. Basta recordar que la tasa de desempleo sigue a la baja desde 2015 y el gobierno ya ha diseñado un plan de choque para reactivar el empleo, espacialmente con la recién aprobada Ley de Crecimiento y la obligatoriedad para las entidades públicas de vincular a, por lo menos el 10% de sus nóminas a profesionales sin exigencia de experiencia y se espera que el sector privado promueva algo similar dentro de las áreas con mayores posibilidades de aplicación.

ManpowerGroup, una firma experta en análisis de comportamiento laboral, de acuerdo con publicación de El Tiempo del domingo pasado, en encuesta a 750 empresarios encuentra un crecimiento en las intenciones de contratación de personal que la fija en 10% de los encuestados y producto de la diferencia entre los optimistas (16%) y los que piensan disminuir sus empleados (6%). Sin embargo, para el 73% las cosas en materia de empleo seguirán igual. Esta radiografía resulta preocupante, pero es, al mismo tiempo, un referente obligado para los nuevos gobernantes y para el propio gobierno nacional que deben priorizar en el empleo su política estratégica para fortalecer el consumo interno que, según otra investigación, se ha visto fortalecido con la presencia masiva de venezolanos en Colombia.

Aunque la encuesta a los 750 empresarios señala a los sectores de Finanzas, seguros y bienes raíces como los que pueden provocar mayores crecimientos de contratación de personal (24%), Agricultura y pesca (16%) y Manufacturas (11%) al igual que Construcción (11%), la estrategia exige trabajar en unas transversalidades como la educación técnica y tecnológica que vincule más rápidamente al mercado laboral a los que van adquiriendo conocimientos que requieren las empresas. Como ejemplo, el Huila tiene que promover la agroindustria de base tecnológica pues combina al sector primario con el sector transformador, un plan siempre pendiente en nuestra economía regional.

Lo cierto es que la realidad nos está mostrando el camino y las responsabilidades, que son de todos, no pueden verse de soslayo; por el contrario, asumirse de frente y con decisión. Los entes territoriales tienen un gran papel que jugar en este reto que no es de poca monta e invita a un cambio clave para el inmediato futuro.