Colombia

Dololed y otros

VENTANA MÉDICA                                                                                     

Por: Jorge Luis Salcedo

Hace pocos días luego de un estudio realizado en la UIS por la doctora Elena Stashenko se encontró que el producto Dololed promocionado como analgésico en base a caléndula 100% de origen natural, no tenía ese 100% que decía el laboratorio farmacéutico, en realidad traía un 10% de Diclofenalco lo cual no era permitido según la licencia del Invima.

El estudio se inició a raíz de la solicitud de una paciente quien reportaba efectos secundarios (siendo la paciente alérgica al Diclofenalco). En fín, se armó una algarabía pues el Invima no se pronunciaba sino en base a los estudios que “supuestamente” había hecho en años anteriores. Hasta que por fín debido a la presión mediática de la prensa, los pacientes y el cuerpo médico, el Invima hizo un estudio “serio”  que confirmó los resultados de la UIS y la Doctora Elena, que muy seria, se puso en esa tarea a investigar de una manera desinteresada, con lotes provenientes de diferentes partes del país.

Lo anterior muestra que Invima tiene investigadores de dudosa reputación, o, está haciendo mal las cosas y que muchos medicamentos que supuestamente son genéricamente iguales a los comerciales, en la práctica no son sino unas “agua de panelas”, o, una estafa al público.

Nunca he creído en el Invima, y, en una ocasión me gané una demanda ordenada por el exfiscal   Luis Camilo  Osorio, por denunciar  productos farmacéuticos que no llenaban los requisitos de bioequivalencia y biodisponibilidad, a Laboratorios que se montaban para lavar dólares del narcotráfico, o, de negocios de la corrupción. En fín, para mí el Invima está carcomido por la corrupción, en donde se pueden comprar licencias sin necesidad de sustentar estudios científicos.

Esto que hizo la UIS no es barato, y fácilmente el Invima se expone, junto con el laboratorio productor, a una cuantiosa demanda que cualquier Buffet de abogados de “alto turmequé”, se la dispute, pues son miles de miles de  millones a pagar entre el Invima y el Laboratorio.

Si yo fuera el Presidente de la República no me temblaría la mano en lo más mínimo para pedir la renuncia del director del Invima y muchos de los empleados que ocupan mandos medios para hacer, definitivamente, una restructuración de dicho instituto que tiene la gran responsabilidad de velar por garantizar la vida de todos los colombianos.

La Federación Médica Colombiana y la Academia Nacional de Medicina deben tomar cartas en el asunto, pues no pueden seguir siendo unos convidados de piedra en el manejo de la salud pública colombiana. A los médicos se nos exige, pero nosotros también debemos exigirle garantías para nuestros pacientes.

[email protected]