Colombia

Así se ven las ruinas del lujoso club que fue de un narco en Cali

Santiago Saldarriaga / CEET

Este miércoles, el alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina explicó las razones por las cuales tomó 'posesión' del antiguo lote del Club San Fernando. Entre ellas, manifestó que el inmueble es una "referencia histórica" de la ciudad. "Este no es cualquier predio, este es un club muy importante nuestro", afirmó.

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Para Bernardo Pinzón Rivera, un presunto testaferro del reconocido narcotraficante Juan Carlos Ramírez Abadía, alias Chupeta, el Club San Fernando también era muy importante y hacía parte de las propiedades que codiciaba.

Así, en el 2006 hizo una oferta tentadora a sus propietarios para adquirirlo. El club atravesaba una aguda crisis económica y venderlo era una buena opción.

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En un comienzo hubo una oposición fuerte por parte de algunos socios del club, pero finalmente Pinzón logró hacerse al lugar el 25 de octubre del 2006, con una suma de 18.462 millones de pesos.

El objetivo del advenedizo inversionista era demoler el club, construido en la década de 1940, y levantar un centro comercial que llevara el mismo nombre del inmueble.

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La sede del San Fernando era un lugar exclusivo. Solo familias de las clases sociales altas de la capital del Valle se reunían para departir en sus diferentes espacios sociales y deportivos. Sin embargo, su edificación fue demolida en el 2007 por orden de Pinzón, su dueño.

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La idea de Pinzón, no obstante, se desvaneció luego de ser víctima de un ataque sicarial. Este presunto testaferro de 'Chupeta' fue asesinado el 15 de septiembre de 2008, en España.

Tras el suceso, las autoridades colombianas ordenaron la extinción de dominio del predio. Ese mismo año, antiguos socios del club lo intentaron recuperar aduciendo que uno de los cheques que Pinzón les entregó resultó 'chimbo'.

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Cabe recordar que, además, entre los socios hubo un lío porque la oferta de Pinzón fue de 21 mil millones y se vendió por cerca de 3 mil millones de pesos menos.

Al año siguiente, la Fiscalía General de la Nación anunció que el lote, de 22 mil metros cuadrados, fue adquirido con bienes del narcotráfico, por lo que pasó a sus manos.

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El Club San Fernando en el que en plena Feria de Cali, en diciembre, los socios bailaban la canción San Fernando, al son de la orquesta de Lucho Bermúdez, solo estaba el recuerdo. Además, se convirtió en una escombrera luego de que allí se depositaron los desechos de la remodelación del estadio Pascual Guerrero. Solamente un particular ha logrado sacarle jugo a las instalaciones de este antiguo lote.

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La empresa Event Plus realizó espectáculos culturales y artísticos hasta que la Sociedad de Activos Especiales logró un acuerdo para que, antes del 28 de febrero de 2018, saliera del lote.

Sin embargo, esa firma se iría sin retirar una millonaria demanda por daños y perjuicios contra el Estado, a partir de un contrato que celebraron con ella para usar el predio por 10 años.

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La Alcaldía de Cali dice tener la administración del inmueble de este polémico club, bajo la figura de destinación provisional, desde el 8 de marzo de 2018, a través de la Resolución 289 de la Sociedad de Activos Especiales (SAE).

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Pese a ello, la gerente de la SAE, regional Suroccidente, Nury Moscoso, le explicó a este diario que el antecesor de Ospina, Maurice Armitage, le pidió el lote a esa entidad, porque quería instalar allí el Archivo municipal y, además, hacer un parque. Pero el tiempo pasó y la Administración no desarrolló esos proyectos, por lo que la SAE decidió vender el lote a través de una subasta.

Guillermo Gutiérrez, Alcaldía de Cali

A la pregunta de qué sigue luego de la “toma de posesión” del predio por parte del alcalde, la funcionaria dijo que la subasta continúa en curso, “porque debemos respetar el debido proceso, recibir las ofertas, analizarlas, adjudicarlo o no adjudicarlo”.

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El vicepresidente de Bienes Inmuebles y Muebles de la SAE, Andrés Alberto Ávila, explicó a EL TIEMPO: “Nuestra obligación es vender, no tenemos nada distinto que hacer, pero en el día de ayer (miércoles), una vez evaluada la situación y los requerimientos, nuestro intermediario comercial decidió suspender la subasta”.

Ávila recalcó que la subasta se suspendió, no se canceló; “queremos hacerlo como un gesto para que el Alcalde entienda que nuestra intención es lo mejor para el municipio. Debemos escuchar la propuesta y llegar a una solución definitiva”.

Club San Fernando fue un lugar exclusivo hasta que pasó a manos de un testaferro de la mafia.