Colombia

Antipático paro contra lo popular

Un millón de personas en Suba estuvieron contra su voluntad, varadas, sin poder tomar el Transmilenio porque a unos dirigentes universitarios les dio la santa gana. ¿Qué ganaron con sabotear a los médicos y abogados y gerentes que iban a sus trabajos? Nada, un placer pequeñito, políticamente insensato. En el alto gobierno hay un tipo del que gente que respeto como Juan Esteban Constaín, Nancy Patricia Gutiérez y Osuna califican como decente, pacifista, sin pereza, madrugador, estudioso y que nunca será acusado de indelicado usando mal el poder. Opino, sin ser su amigo, de lejos, que Iván Duque es muy bueno entre la clase dirigente que tenemos. Aquí no hay genios, somos un país reventado, 47 millones, sin petróleo sin un de Gaulle, ni un Johnson ni un Trump y sin plata, aquí no brotan los estadistas, tenemos medio país viviendo mal. Revisen la clase política y colorín colorao.

Aclaración inevitable, por los adjetivos anteriores no busco contrato ni asesoría ni chanfa ni camioneta ni puesto diplomático. Decidí hace muchos años no contratar con ningún gobierno y sumen que soy ineptísimo. Años atrás el presidente Álvaro Uribe me nombró en el codiciado puesto ‘Comisionado Para La Televisión’, con seis asesores, dos choferes, auto blindado, guardaespaldas, ocho tiquetes internacionales al año y descomunal poder: oh la lá dije que no, desde mis columnas en El Tiempo y en El País escribí: “Gracias Presidente pero no acepto porque allí se manejan muchos miles de millones y algún golazo le meten a uno”. No acepté el más buscado de los cargos y me sigo aplaudiendo haber cometido esa vanidosa renuncia. ¿O quién distinto a Iván Duque compone este revolcado país? Yo le creo a Juan Lozano y él dice que el gobierno de Duque es bueno entre las tormentas.

Mi odontóloga, me dejó boquiabierto diez minutos para ver desde su ventanal la lluvia de ladrillazos a los jóvenes policías. Y me pregunta: ¿Cuál es la utilidad que deja al universitario hacerle sabotaje a las ambulancias, automóviles y camiones repartidores?, mi respuesta fue facilita: “Si eso les produce placer, es un placer idiota porque eso no los educa, no ganan nada y sí irrespetan a miles de gentes que buscaban transporte para ir a trabajar”. Es cobarde tirarle un ladrillazo a un policía. Un paro que no le da simpatías al estudiantado. ¿Un país masoquista somos? De pronto sí.